¿Es la leche condensada desnatada realmente tan ligera?
Sentimos defraudar a sus fans, pero la verdad es que no.
La leche condensada es un tipo de leche de color amarillento de sabor muy dulce y con una consistencia más densa que la leche normal, de textura semilÃquida, pero no viscosa. Por definición se trata de leche de vaca concentrada -parcialmente deshidratada- y azucarada. Este alimento tiene una gran diversidad de usos en la cocina ya que puede emplearse para untar en galletas o en pan, para endulzar y dar consistencia a batidos, para rellenar o cubrir tartas, y también como acompañamiento helados, fruta, queso fresco o café entre otras opciones.
En la versión desnatada de la leche condensada se usa leche desnatada para su elaboración por lo que mientras el contenido mÃnimo de grasa en el caso de la leche condensada tradicional es de 9 gramos, en la desnatada es de unos 0,4 gramos por cucharada. De este modo, aunque la leche desnatada condensada apenas aporta grasa (tan sólo 0,4% de grasa, según el mensaje del etiquetado), la diferencia respecto a las calorÃas no es tan grande como podrÃamos pensar: sólo 10 calorÃas menos por cada cucharada de 10 gramos.
La razón de que sea asà es que las calorÃas de este alimento no vienen de las grasas en su mayor parte sino de la gran cantidad de azúcares añadidos, que es similar en ambas. Además, si comprobamos el etiquetado con los valores nutricionales observaremos que a menudo la cantidad de azúcares es superior en la versión desnatada ya que se le añade más cantidad, para igualar en sabor y caracterÃsticas a la versión tradicional.






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