Cómo comer sano y ahorrar

5 Comentarios

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Solemos pensar que la comida sana sale mucho más cara que la que no lo es tanto (y la mayor tasa de obesidad entre personas de nivel económico bajo parece refrendar esta idea), pero la verdad es que es posible comer de una manera equilibrada y saludable sin gastar mucho dinero. Algo fundamental en estos tiempos de crisis en los que nos vemos obligados a apretarnos el cinturón.

Es cierto que la carne y el pescado no son baratos, pero por contra, las verduras de temporada sí lo son. Pero para que no falte ningún grupo alimentario hay que ajustar el presupuesto…¿quieres saber cómo?

1.  Vete al supermercado con lista de la compra.Te servirá para comprar única y exclusivamente lo que necesitas, y a la vez para decantarte por productos sanos, sin dejarte tentar por el pasillo de las galletas de chocolate.

2. Compra productos de marca blanca. En los principales supermercados hay una diferencia considerable entre sus productos y los de marca, y en calidad las diferencias no son tan notorias. En la actualidad los supermercados que cuentan con las marcas blancas más baratas son Alcampo, Sabeco, Plus Supermercados y Lidl. Además siempre conviene hacer una comparativa para ver qué productos concretos están más baratos en un sitio y cuáles en otro.

3. Las verduras y frutas de temporada salen bien de precio y son ideales para tomar a diario. Adaptarte a los precios de cada día te servirá para variar en los tipos (unos días están más baratas las acelgas y otro el brécol).

Si compras verduras o frutas que no son de temporada, las congeladas suelen salir más baratas.

4. El pescado congelado cada vez tiene mayor calidad y sale mucho más barato que el fresco. No olvides que en una dieta equilibrada el pescado debe consumirse al menos en 4 o 5 ocasiones a la semana.  La sardina o la caballa, por ejemplo, se cuentan entre los pescados de menor precio, y son también de los más saludables.

5. La carne es uno de los productos que sale más caro, pero de vez en cuando es también necesario. Eso sí, debes tratar de disminuir su consumo y aumentar el de otras proteínas más baratas (como huevos o legumbres). Cuando quieras pollo cómpralo entero (con huesos y todo), salé más barato que si compras filetes.

Aún así, la carne debe seguir formando parte de tu dieta. Trata de adaptarte a la que esté más barata (en verano, por ejemplo, la parte delantera de la ternera baja de precio por usarse para estofados y comidas más de invierno). Recurre a los cortes menos nobles de la carne.

6. Ten una despensa amplia en casa con productos no perecederos: pasta, arroz, cereales, azúcar…. son alimentos que siempre conviene tener a lado y que a veces conviene comprar al por mayor. La mayoría de las veces, cuanto más grande es el envase, más económico resulta.

7. Olvídate de los pre-cocinados y de los productos industriales. No sólo nunca son sanos, sino que además resultan bastante caros en comparación con comprar la especie y hacerlo tú mismo. Aprende a disfrutar de la cocina ;).

8. Congela la comida y aprende a cocinar con las sobras. A veces sale más barato comprar toda la comida de una tacada, en este caso, conviene congelar para poder ir aprovechándola a medida que pase el tiempo. De la misma manera, la comida que sobre pero sirva y se pueda congelar, no dudes en hacerlo.

Además, conviene saber cómo sacarle partido a las sobras. En Internet puedes encontrar multitud de ideas, las clásicas comprenden por ejemplo las espinas de pescado para sopa, la verdura para hacer una crema, el pan reseso para postres o la carne para canelones.

9. Cocina sano. Olvídate de recurrir siempre a los fritos, hay otras técnicas culinarias más sanas (y en las que gastarás menos aceite ;)). Cocinar a la plancha, al vapor o al papillote es barato y mucho más sano.

10. Come en casa. No te estoy diciendo que no puedas irte de cena con los amigos, pero trata de evitar salidas al restaurante motivadas por la pereza de cocinar: comer fuera siempre sale caro. Si comes en el trabajo, prueba a llevarte el táper siempre de casa -con comida sana-, evitarás tentaciones.

Si vas a comer fuera y buscas un restaurante barato no recurras a los restaurantes de comida rápida. Hay sitios donde el menú del día comprende platos relativamente sanos y que no son caros, y si no, siempre puedes optar por los restaurantes de ensaladas y bocatas (decantándote por lo primero, o por lo segundo en versión vegetal).

¡Espero que con estos consejos te sea más fácil conjugar dinero y salud!

5 Comments

  1. dolar

    octubre 13, 2010 at 8:00 am

    estoy totalmente de acuerdo contigo Cristina en que la carne es uno de los articulos mas caros. Resulta mucho mas economico el pollo o comer comida vegetariana sin tener que matarnos de hambre. como por ejemplo, unas papas rellenas de queso y crema sustituyen a una carne.

  2. Ricardo Antonio Peña Matos

    noviembre 11, 2010 at 9:57 pm

    digame algo sobre los azucares, mantengo un metodo de adelgazar que he donominado la pesoterapia. y noto que cuando consumo muchas cosas dulces aumento de peso rapidamente, ¿que es lo que pasa.? Gracias

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