El balón intragástrico

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¿Has oído hablar del balón intragástrico? Se trata de un tratamiento contra la obesidad que no precisa cirugía, pero que sólo es recomendable en determinados casos.

Así, puede resultar de mucha ayuda para personas con un sobrepeso de más de 10 kg que lo han probado todo para bajar peso, pero no lo han conseguido. ¿Quieres saber cómo funciona? ¿Qué riesgos tiene? ¿Cuál es el porcentaje de éxito?


1. ¿Cómo funciona?

El procedimiento consiste en la introducción de un globo de silicona vacío en el estómago, que posteriormente se rellena con suero fisiológico (la cantidad depende de la obesidad a tratar). El globo de silicona se introduce a través de la boca, con sedación (pero no anestesia), por lo que no precisa ningún tipo de cirugía. Se trata de un proceso simple que no lleva más de media hora.

El balón intragástrico puede permanecer un máximo de 6 meses en el estómago, y se retira de modo similar a como se introdujo.

Mientras el balón intragástrico está en el estómago del paciente, este lleva una vida completamente normal y puede comer de todo,  la diferencia es que tendrá poco apetito, y, cuando se siente a comer, en seguida se saciará. Así, personas que eran incapaces de limitar su ingesta de alimentos, lo consiguen de una manera muy fácil y natural.

Durante todo el proceso, hay un seguimiento médico: se propone la dieta que el paciente debe seguir para que, a pesar de tomar pocas calorías, reciba todos los nutrientes que necesita.

Para que el proceso funcione el punto clave es la reeducación alimentaria. Durante los meses en que lleva el balón intragástrico comer poco es muy fácil, pero hay que aprovechar para aprender a comer sano. El objetivo es que una vez que se retire, se consigan mantener los hábitos alimentarios aprendidos, y así, no se vuelva a subir de peso.

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2. ¿Qué complicaciones y riesgos tiene?

El balón intragástrico es un método seguro, pero en alrededor de un 7% de los casos hay que retirar el dispositivo por intolerancia al mismo. Además, el 95% de los pacientes presenta naúseas y vómitos los primeros días, hasta que el cuerpo se habitua al mecanismo.

Por otro lado, y aunque la probabilidad es muy baja, el balón intragástrico puede desinflarse en el interior del estómago, lo que puede generar problemas de salud graves. Los síntomas consisten en la aparicion de orina de color azul, y dolor de vientre, naúseas y vómitos, si el balón intragástrico pasara al intestino ocluyéndolo. En este caso, probablemente habría que operar para extraerlo.

Por último, pueden aparecer gastritis o incluso úlcera de estómago.

3. ¿Cuáles son los resultados?

Con el balón intragástrico la pérdida de peso es segura, ya que al inhibir el apetito, la reducción de las calorías ingeridas es considerable. Los médicos suelen establecer dietas de entre 900 y 1200 calorías diarias, por lo que todos los pacientes bajan de peso. Lo habitual es perder entre 15 y 30 kg a lo largo de esos 6 meses.

Eso sí, el éxito de la técnica del balon intragastrico va a depender de la tolerancia al procedimiento, en los meses posteriores a su inserción, así como de la dieta, especialmente de cara a una pérdida de peso definitiva.

Además, el paciente debe aprender a interpretar cuándo está saciado, para que no vaya aumentando la capacidad receptora del estómago, incluso con balón gástrico.

4. ¿Para quién está recomendado?

La aparente facilidad con la que se pierde peso cuando se usa el balón intragástrico, hace que  resulte muy tentador para muchas personas, pero no se trata de un método que se pueda usar a la ligera, de cara a adelgazar para el verano o a bajar unos kilitos sin sufrir.

Esta técnica no se debe utilizar como primera opción para tratar a pacientes obesos o con sobrepeso, si no como una posibilidad que puede ayudar en los casos en los tratamientos dietéticos, farmacológicos, y de modificación de conducta han fracasado. Aunque los riesgos del balón gástrico no son altos, existen, y además aún no se ha estudiado bien cuales son los efectos a largo plazo (si se mantiene el peso perdido o no). En todo caso, el balón gástrico solo tiene sentido si se plantea como una ayuda para conseguir la reeducación alimentaria, y nunca como una manera rápida de perder 10 kg.

Está recomendado para cualquier tipo de obesidad. En el caso de una obesidad ligera, este procedimiento puede ser de gran ayuda por sí solo, y en el caso de una obesidad más severa, es un paso previo a la intervención quirúrgica, ya que ir con menos peso a la operación ayuda a la misma.

¿Conoces a alguien que haya probado el balón intragástrico? ¿Cuál es su experiencia?

Fotos vía: Flickr y Obesity Medical Center

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