El té negro

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Continuando con el arco iris que existe en el mundo de los tés, hoy hablaremos del té negro.Té Negro

El té negro surgió en el siglo XVI. Hasta entonces sólo se producía té verde, pero el crecimiento del mercado obligó a los productores a buscar nuevos métodos de conservación para evitar que éste perdiese sus cualidades durante su almacenamiento. De esta manera descubrieron que si secaban, dejaban fermentar y luego horneaban el té  para evitar su descomposición, éste se conservaba en óptimas condiciones durante mucho más tiempo; de este modo apareció el té negro.

De entre las propiedades que se le pueden atribuir a esta variedad de té, podemos destacar las siguientes:

Antioxidante:
El té negro posee polifenoles. Estas sustancias, de acción antioxidante, protegen al organismo frente a la acción perjudicial de los radicales libres, que debilitan el sistema de defensas y aceleran el proceso de envejecimiento. También se sabe que el consumo de antioxidantes ayuda a reducir el riesgo de enfermedades como las cardiovasculares o las degenerativas.

Astringente:
Los taninos son unos componentes del té que le confieren su característico sabor amargo. Por su efecto astringente son beneficiosos para diferentes tipos de trastornos digestivos.

Diurético:
Debido a esto, el té ayuda a la eliminación del exceso de líquidos junto con sustancias de deshecho del organismo.
Reconfortante y bajo en calorías:
Si se le añade poco o ningún azúcar se obtiene una bebida que, con pocas calorías, aporta una agradable sensación de saciedad (lo caliente sacia más que lo frío), por lo que constituye una alternativa saludable frente a otros tipos de refrescos.
Estimulante:
Al igual que el café, el té contiene cafeína, que contribuye a despejar la mente y despertar el organismo (en cantidades moderadas, claro!).

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