En qué consiste la dieta disociada y tabla de alimentos compatibles

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tabla de la dieta disociadaLas dietas disociadas están muy de moda e imponen una forma de comer, que prohíbe mezclar algunos alimentos, sin excluir ninguno de una dieta normal diaria y sin límite de cantidades. En esta dieta se utiliza una tabla nutricional en la que se adjudica un número a cada grupo de alimentos para saber qué número es compatible, o puede mezclarse con otro grupo de alimentos, y cuales no son compatibles.

En la historia de la humanidad la mayoría de las culturas han seguido una dieta disociada, siendo la proteína vegetal, a base de cereales y legumbres, la principal fuente de alimentación. Ha sido durante el pasado siglo XX que se ha producido un alejamiento de las pautas alimentarias que han funcionado durante tantos siglos.

La dieta disociada preconiza que se necesita un equilibrio ácido- alcalino, para ello propone una tabla para orientar el tipo de combinaciones que hay que favorecer. Si se quiere adelgazar y favorecer el buen funcionamiento de la digestión, esta dieta funciona y los resultados son sorprendentes.

Según sea la naturaleza de los alimentos que ingerimos, así será el ambiente ácido o alcalino del organismo. Las proteínas, sean animales o vegetales, contribuyen a la creación de un ambiente ácido, otras sustancias como el café, el tabaco o las bebidas gaseosas también acidifican el organismo. Las verduras, frutas frescas y hortalizas favorecen un ambiente alcalino.

Todos los alimentos no se digieren de la misma manera, así los carbohidratos, los azúcares, necesitan un ambiente alcalino para su digestión. Las proteínas también necesitan un ambiente ácido para su correcta digestión. Esto supone que si se mezclan en una misma comida hidratos de carbono con proteínas se va a crear una digestión complicada, debido a los ambientes opuestos que se necesitan, lo que se traduce en digestiones pesadas, gases y una sensación general de hinchazón.

Así los alimentos en los que predominan los hidratos de carbono: harinas y cereales, arroz, plátanos, patatas, col, miel azúcar, higos y dulces serán incompatibles con los alimentos en que predominan las proteínas, como las carnes, pescados, leche, queso graso, clara de huevo y harina de soja, y, con las frutas ácidas: piña, cítricos, frutas de pepita o hueso, tomates cocidos o melón.

Por su parte las grasas: aceites, nata, mantequilla, requesón, yema de huevo, frutos secos y, las verduras: lechuga, judías verdes, acelgas, apio, cebolla, espinacas setas, tomate crudo, pepino, especies y condimentos, son compatibles con los alimentos en que predominan los hidratos de carbono, las proteínas y las frutas ácidas.

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