La dieta en la menopausia: evitar enfermedades cardiovasculares y colesterol

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colesterol y enfermedades cardiovasculares

Numerosos estudios han demostrado la importancia de la alimentación equilibrada en los distintos períodos de vida de la mujer, especialmente el embarazo y la menopausia ya que en estos períodos hay un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular debido a los altos índices de colesterol que se generan con este cambio hormonal por lo que es necesario cuidar la alimentación.

La alimentación adquiere una mayor importancia durante el embarazo, pero también en la menopausia, ya que en la menopausia se producen los cambios más evidentes en el organismo de la mujer, sobre todo por la disminución de estrógenos.

Los cambios propios de la menopausia como la caída destrógenos y la subida de los índices de colesterol debido al cambio hormonal, hace la alimentación sea clave para evitar complicaciones a fin de prevenir o reducir los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y el colesterol. De ahí la importancia de llevar una dieta saludable, variada y equilibrada.

Durante los años previos a la menopausia, se produce un aumento gradual del colesterol total, un aumento del colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos, así como un descenso del colesterol HDL (colesterol bueno). Estos cambios incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la mujer, multiplicándose dicho riesgo por cuatro durante los diez años siguientes a la menopausia.

El aumento considerable de los niveles de colesterol durante el período menopáusico es un dato que no adquiere importancia para las mujeres y sus médicos. Aún así, la intervención y prevención temprana son elementos clave para reducir las enfermedades cardiovasculares producidas por los cambios hormonales y, a pesar que los índices de colesterol aumentan de forma considerable durante la menopausia, el colesterol LDL elevado es controlable mediante una alimentación y hábitos de vida saludables.

La alimentación desempeña un papel fundamental para moderar y reducir los elevados niveles de colesterol, por lo que es fundamental hacer cambios en la dieta, substituyendo y reduciendo el consumo de las grasas saturadas (grasas malas) por grasas insaturadas como las mono y poliinsaturadas (omega 3 y omega 6).

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