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“La anorexia es una forma de vida, no una enfermedad”

anorexia

Si sois usuarios asiduos de Internet os habreis encontrado en alguna ocasión uno de esos blogs en las que se habla de la anorexia y de la bulimia como “forma de vida”, en las que se proponen dietas radicales para perder 10 o 20 quilos en el menor tiempo posible, en el que se busca “ser una princesa muy flaca” a costa de la salud.

Llevo bastante tiempo encontrándome con este tipo de blogs y cada vez que me paro un momento me quedo en shock con sus comentarios. Al final me he decidido a denunciarlo en Salood porque creo que es una cuestión de responsabilidad social…libertad de expresión? SÍ, por supuesto, pero dejarlas morir y ser conscientes no se llama eutanasia?

En las páginas de estas jóvenes anoréxicas y bulímicas he encontrado un buen número de frases que definen su estilo de vida y defienden las enfermedades que las consumen como si de algo positivo se tratara. He recogido algunas de sus “verdades” para daros una visión global de su forma de pensar en este decálogo:

  1. “La felicidad está al alcance de dos dedos y un ayuno”
  2. “Este es un sitio pro-anorexia (por el blog), aléjese si no está de acuerdo”
  3. “Ser Ana (anorexia) o Mia (bulimia) significa querer la perfección”
  4. “Las páginas pro-ana y pro-mia, así como los grupos,no son pro-enfermedad, ni pro-muerte. Simplemente son pro-perfection”
  5. “Somos fuertes, y lo vamos a lograr,porque Ana y Mia no son “asesinas”,como las llaman, sino que son la voluntad que nos guia al triunfo,a la felicidad y al cumplimiento de nuestros sueños”
  6. “El fin justifica los medios,por eso lo hacemos”
  7. “No gracias, a la comida; sí, por favor, a la delgadez”
  8. “Hambrienta por la perfección”
  9. “Si te duele es buena señal”
  10. “Sólo me siento guapa cuando tengo hambre”

¿Qué os parece? Yo sigo en shock y mi cabeza se contradice.

Por un lado me siento mal por espiar todos esos blogs; no estoy en absoluto de acuerdo con lo que hacen y mis impulsos me guían a dejarles comentarios amables sobre lo peligroso que es hacer lo que hacen.

Hablan de días e incluso semanas de ayuno, comentan el número de veces que vomitan al día, se sacan fotos a sus débiles cuerpos que en muchos casos son todo huesitos…pero sé que mis palabras no lan ayudarían, [email protected] ya lo intentaron antes.

La gran mayoría de las bloggers que buscan la “perfeción”, que quieren llegar a “ser princesas” son sólo niñas. Jóvenes muy influenciables que quieren verse guapas “para gustarle a algún chico” o para sentirse “aceptadas socialmente”.

La mayoría de las páginas son diarios en los que docenas de “Mias” (bulímicas) o “Anas” (anoréxicas) cuentan cuántas calorías han comido ese día, cómo han evitado comer cuando su madre las obligaba, y lo infelices, solas y deprimidas que se sienten incluso cuando están más delgadas de lo que querían al principio.

De forma personal me permito opinar que este tipo de blogs son un fiel reflejo de una problemática actual que afecta sobre todo a adolescentes que empiezan a integrarse en el mundo real. Ellas sólo quieren tener una buena imagen para ser aceptadas, son víctimas de una sociedad que las controla y dada su juventud no son conscientes de su enfermedad.

En realidad la mayoría de nosotros, los que no padecemos el acoso de Mia o de Ana, nosotros podemos tener los ojos abiertos a esta realidad. Pero quiénes somos nosotros para decidir sobre sus vidas? Verlo desde nuestra perspectiva no nos permite “censurar” sus conductas…debemos respetar la “libertad de expresión” que tanto promueven ellas en sus blogs.

Y aquí viene mi contradicción. Yo opino que están enfermas y que se están dañando y puedo decírselo mediante un comentario (como [email protected] otros que piensan como yo), pero ellas harán oídos sordos…y además…por qué iba a tener yo la razón? Ellas son dueñas de sus vidas…aunque elijan dañarse!

Internet les ha dado la vía de comunicaión perfecta para formar “comunidades de princesas anoréxicas y bulímicas” que se apoyan hasta la muerte. Y muchos usuarios de Internet, sin quererlo, llegamos a veces a esas páginas llenas de dolor y nos marchamos sintiéndo que no podemos hacer nada. Porque no podemos.

Siempre he creído en la libertad de expresión, pero ante conductas dañinas como éstas, si pudiera, me volvería la dictadora más radical