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Las propiedades nutritivas de la sardina.

Sardina

Uno de los pescados que menos se suelen cocinar en casa es la sardina. Debido a su olor fuerte solemos reservarla para barbacoas al aire libre o para muy contadas ocasiones. Sin embargo tenemos muy buenas razones para consumirlo más a menudo.

La sardina es un pescado azul; es decir, graso, ya que posee casi 10 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne y es muy buena fuente de omega-3, lo que nos ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos; además aumenta la fluidez de la sangre, lo que hace que disminuy el riesgo de aterosclerosis y trombosis. Otro aspecto a destacar en su composición es el alto contenido en proteínas.

Respecto a las vitaminas que podemos encontrar en este alimento, debemos destacar su contenido en las vitaminas del grupo B, como la B12 o la B1 o Niacina, además de vitaminas liposulubles como son la A, la D y la E.

Las sardinas también son ricas en minerales como fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc y yodo. Además las sardinas de lata presentan un contenido de calcio muy importante porque se consumen junto con la espina. En concreto, aportan unos 314 miligramos de calcio por 100 gramos.

Pese a todas estas ventajas, este pescado también presenta un inconveniente para la salud en el caso de quienes padecen hiperuricemia o gota debido a su contenido en purinas, que en el organismo se transforman en ácido úrico.

La tabla de la composición nutricional de la sardina es la siguiente:

Calorías 153
Proteínas (g) 17,1
Grasas (g) 9,4
*G. saturadas (g) 2,6
*G. monoinsaturadas (g) 2,8
*G. poliinsaturadas (g) 2,9
Hierro (mg) 2,7
Magnesio (mg) 25,1
Potasio (mg) 20
Fósforo (mg) 258
Cinc (mg) 0,9
Yodo (mg) 29
B1 o tiamina (mg) 0,1
B2 o riboflavina (mg) 0,3
B3 o niacina (mg) 6,4
B9 o ácido fólico (mcg) 8,7
B12 o cianocobalamina (mcg) 28,4
Vitamina A (mcg) 62,9
Vitmamina D (mcg) 7,9
Vitmamina E o tocoferol (mcg) 1,6

Y respecto al olor tan fuerte que desprenden al cocinarse, hace poco he oído un truco al respecto: dejar en remojo las sardinas durante dos horas en un recipiente con leche antes de cocinarlas.